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Jul 02

Jurassic World: Al fin una buena secuela

Tuvieron que pasar 20 años y dos secuelas, una cada vez más mala que la anterior,  para que se hiciera una buena secuela de Jurassic Park, aquella película que nos asombró por sus efectos especiales y lo real que nos hizo ver a los dinosaurios. Esta vez la sorpresa es menor, quizá porque nuestra capacidad de asombro se ha reducido bastante (habrá que preguntarle a los niños y adolescentes de hoy qué opinan al respecto), pero eso no evita que estemos ante una cinta muy agradable y emocionante.

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Chris Pratt (el arroz de todos los moles) y Bryce Dallas Howard (el mejor regalo que le ha dado Ron Howard al mundo) protagonizan esta nueva entrega, esta vez dirigida por Colin Trevorrow (Safety Not Guaranteed), que está arrasando con las taquillas en todo el mundo. Porque será esto? Quizá precisamente por lo mismo que dicen en la película: La gente quiere ver monstruos más grandes y terroríficos. Y aquí los tienen a manos llenas.

Lo que John Hammond, creador del parque en la cinta original, intentó hacer sin éxito fue abrir el parque para que la gente se sorprendiera con los dinosaurios vueltos a la vida. Aquí finalmente entramos al parque, que es realmente espectacular, pero como en toda película de este tipo algo saldrá mal, y en Jurassic World no es la excepción. Una nueva especie creada genéticamente, el Indominus Rex, se escapa de su jaula y amenaza con llegar a la zona en donde se encuentran los visitantes, mientras un equipo de soldados/guardias/mercenarios trata de contenerlo sin mucho éxito hasta que llega Owen Grady (Pratt) a salvar el día con la ayuda de Claire (Bryce Dallas Howard), la empleada estrella del parque y quien realmente intenta poner a salvo (sin perder jamás sus tacones) a sus dos sobrinos que se han perdido dentro de las instalaciones. El resto es acomodarse con su caja de palomitas y disfrutar el momento.

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Prácticamente esto sería la versión 2.0 de “Jurassic Park”, a la que hacen muchos guiños a lo largo de la película. Quizá falta un poco de T-Rex y sobran Velociraptores (que de pronto son domesticables), pero todo es compensado con las nuevas criaturas y al dejarnos, por fin, pasear dentro del parque tal y como John Hammond lo planeó (bueno, quiero pensar que lo planeó sin los muertos).

Hay que verla para estar “in” y porque después de todo cumple con lo que promete: un buen rato de diversión.

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