Es curiosa la manera en que se han hecho películas sobre el Holocausto Judío y se sataniza al pueblo alemán (mas que justamente) por ese terrible y penoso episodio de la humanidad, y sin embargo no se mida con el mismo rigor lo que los Estados Unidos le hicieron a las personas de raza negra por tantos años mientras los tenían como sus esclavos. Tuvo que llegar el inglés Steve McQueen para meter el dedo en la llaga y contarnos una historia muy dura y difícil de aguantar, y sin embargo realizada con una maestría y un grupo de actores totalmente entregados a su papel.
“12 Years a Slave” nos cuenta la historia de Solomon Northup, quien nació en libertad y vivía feliz y tranquilamente en Saratoga (Nueva York) con su mujer y sus dos hijos trabajando como violinista. Un buen día un par de visitantes le ofrecen trabajo en un espectáculo en Washington, sin embargo esa oferta no era real, ya que las verdaderas intenciones eran secuestrarlo para venderlo como esclavo, falsificando su identidad, y a pesar de sus intentos para demostrar que él no es ni ha sido un esclavo no tiene nada que acredite su testimonio y tendrá que vivir de esa manera durante los 12 años a los que hace mención el título.
Steve McQueen no se anda por las ramas, nos muestra cada detalle de lo que sucede con Solomon con toda la crueldad y crudeza que es difícil de creer provenga de seres humanos. Lo que hace Chiwetel Ejiofor es de aplaudirse, pues se mete de lleno en su papel y hay que reconocer el acierto de elegir a un actor poco conocido para esta tarea, pues la empatía con éste es instantánea. Y como mencionaba antes, está rodeado de talento puro: Paul Giamatti, Paul Dano (ambos como unos seres totalmente miserables y sin corazón), Benedict Cumberbatch (quien interpreta al único ‘amo’ de buenos sentimientos que tiene Solomon…pero esclavista al fin y al cabo), Brad Pitt (en un papel pequeño pero trascendental) y Sarah Paulson como todo un lobo con piel de oveja, esposa de Edwin Epps (Michael Fassbender).
Y ya que menciono a Michael Fassbender, es momento de mencionar también a Lupita Nyong’o en su papel de Patsy. Ambos están soberbios. Cada vez que aparece Edwin Epps (Fassbender) en escena la tensión sube exponencialmente. El tipo es un demonio con biblia en mano, por medio de la cual justifica cada una de las terribles cosas que hace. Y en el polo opuesto está Patsy (Nyong’o), desgarrándonos el corazón en cada escena, una mujer que ha nacido y crecido como esclava y no conoce nada más que golpes y toda clase de abusos. Debe ser un Oscar seguro. Es increíble como muchas veces con una sola mirada estos personajes dicen tantas cosas.
Una película obligada para todo aquel que guste del buen cine. La principal competidora de “Gravedad” en los próximos premios Oscar (me sigo inclinando por la cinta de Cuarón), y aunque su visionado no sea del todo agradable, prepárese para recibir una patada en el estómago cortesía de Steve McQueen.
Lo mas aterrador de esto es pensar que podemos cambiar la época de la cinta por la actual; los plantíos por maquiladoras o centros nocturnos; y a los esclavos negros por niños, mujeres y demás personas explotadas. Veremos que las cosas desgraciadamente no han cambiado mucho para algunos. Una verdadera tristeza.

