Debo admitir que estuve por mucho tiempo evitando ver esta película, lo cual me sorprende pues las peliculas de Cameron Crowe me parecen bastante buenas, podría decirse que hasta son bastante significativas para mi (Singles, Jerry Maguire, Almost Famous, PJ20), y no se diga la presencia de Scarlett Johansson, sin embargo algo no me terminaba de convencer en esta película. Quizá ese poster digno de portada del “Despertad!” o “La Atalaya” no ayudaba mucho, pero finalmente me atreví a verla.
Todo comienza con la leyenda “basada en hechos reales”, como si eso te asegurara que lo que verás será emotivo o emocionante. No lo es. La historia se centra en Benjamin Mee (interpretado por Matt Damon), quien al quedar viudo dispone de todos sus ahorros para comprar una casa en las afueras de la ciudad, que resulta estar dentro de un zoológico en muy malas condiciones, el cual tendrá que ser restaurado por él, poniendo en riesgo su estabilidad económica y familiar. Al no saber nada de cómo manejar un parque de este tipo, se apoya en el equipo de trabajo liderado por Kelly Foster (Scarlett Johansson), quien le ayudará a regresar a poner el parque en buenas condiciones, a la par que él intentará hacer lo mismo con su familia. Sí, suena cursi…y lo es.
La historia es muy hueca y predecible, hay muchos diálogos y situaciones forzadas, y todo está embarrado de una miel que termina resultando empalagosa. Los personajes son demasiado buenos. El equipo de trabajo se asemeja a una comunidad hippie, en donde todos son hermanos, todos son felices a pesar de las adversidades. Es un bonito pensamiento, pero no es creíble en abosluto. Hay una parte en donde saben que Mee se ha quedado sin dinero para sostener el parque, pero todos están por la noche en un bar dentro del parque con música y bebidas ilimitadas…no era mejor ponerse un poco austeros? Quizás si, pero entonces no veríamos cómo ellos ríen y cuentan historias “divertidas”.
El romance entre Mee y Foster se ve bastante forzado y la película pasa de dos horas que se sienten larguisimas y hasta tediosas. En general, me parece que esta vez Cameron Crowe hizo una mala elección de historia a contar, saliéndose de su estilo por completo. Vale la pena por un par de momentos graciosos y por supuesto por la sola presencia de Johansson.
