Estamos vivos! Ya me he disculpado muchas veces por las largas ausencias, asi que dejaré de hacerlo y simplemente estamos de vuelta.

Y regresamos de la mano de Ramón, un joven mexicano  que cansado de intentar cruzar a los Estados Unidos, termina siguiendo el consejo de un amigo, quien le recomienda buscar a una tía suya (del amigo, no de Ramón) que vive en Alemania, un país en donde no hay “migra”.

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Este es el punto de partida de “Guten Tag, Ramon”, cinta mexicana que nos da un punto de vista un tanto diferente acerca de la migración y los obstáculos a los que se enfrentan quienes se encuentran en un lugar muy distinto al de su origen.

Se agradece que en esta ocasión la historia se aleje de los tópicos acostumbrados en el cine nacional de violencia, corrupción y drogas, sin embargo al intentar contarnos una historia “bonita” se navega en una línea muy delgada entre lo agradable y lo declaradamente “cursi”. Los alemanes resultan ser, de acuerdo a la historia, las personas mas amables, dadivosas y solidarias del mundo…son casi unos santos!… Sie sind Heilige! (ya estoy practicando porque hasta ganas dan de irse para allá).

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Y del otro lado de la moneda, tenemos a Ramón, que es interpretado bastante bien por Kristyan Ferrer. Siente uno su preocupación al llegar a Alemania y se alegra mientras las cosas le van saliendo mejor. Sin embargo no me gustó que de inmediato se le atañan al mexicano tendencias que solo sirven para reforzar estereotipos: su primera reacción al llegar es ponerse a pedir limosna, y no es hasta que una anciana alemana lo invita a trabajar cuando deja de hacer eso.

Y bueno, ese final en donde refuerzan la santidad del alemán y el conformismo mediocre del mexicano…pero todos felices y con salud, que es lo importante.

Vale la pena para pasar el rato.

Por se57r4d4

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