Había una historia que Steven Spielberg tenía mucho tiempo deseando realizar, y esa era la adaptación a la pantalla grande de la historia de Roald Dahl “El Buen Amigo Gigante”, algo que se antojaba por ser el gran regreso del rey Midas al cine fantástico, después de varias cintas mucho mas serias y que seguramente le exigieron un esfuerzo mayor, pero que en lo personal no disfruté tanto, sobre todo en el caso de ‘Lincoln’, ‘Caballo de Guerra’ e incluso siento que quedó a deber con ‘Puente de Espías’. En el terreno de lo fantástico se mueve como pez en el agua.

La cinta cuenta la historia de Sophie (Ruby Barnhill), una niña que vive en un orfanato inglés y sufre para dormir por las noches. Una noche escucha un ruido y al asomarse por la ventana descubre a un gigante, quien descubriremos que recolecta y reparte sueños, y el cual la rapta para no ser descubierto y la lleva a su reino. Una vez allí ella descubrirá que el tal gigante es bastante amigable y noble, por lo que se harán amigos, justo a tiempo para darse cuenta que en ese mundo viven unos gigantes aún mas grandes y que no disfrutan comer carne humana en la primera oportunidad. El BAG y Sophie desarrollarán un plan para vencerlos, y para ello tendrán que recurrir a la ayuda de la mismísima Reina de Inglaterra.
Hay que hacer mención especial a los efectos especiales, pues logran un trabajo impresionante al retratar a los gigantes y su mundo. El detalle que encontré con esta cinta es que se basa en un cuento corto, lo cual se nota en algunas secuencias que se siente son alargadas demasiado, sobre todo mientras el BAG y Sophie se conocen y los diálogos se extienden un poco mas de la cuenta. Fuera de esto los niños la encontrarán divertida y los adultos lo suficientemente entretenida para no quedarse dormidos.
Una buena opción para ver en familia.
