“En ocasiones pienso que ya he sentido todo lo que llegaré a sentir, y a partir de aquí no sentiré nada nuevo, solamente versiones menores de lo que ya he sentido.” Theodore
Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) es un tipo sensible, trabaja como escritor de cartas personales en un (no muy lejano?) futuro lleno de gente encerrada en ellos mismos. A Theodore le agrada ver a la gente haciendo sus labores cotidianas, como caminar, reír, besarse, discutir y todo tipo de interacciones, siempre intentando definir las emociones surgidas de ellos. De ahí nace su inspiración para realizar de manera mas que eficiente su trabajo.
Pero Theodore se siente solo, está en un proceso de divorcio de Katherine (Rooney Mara), el cual se ha empeñado en postergar lo mas posible, mientras la vida a su alrededor pierde todo su brillo, aún y cuando su mejor amiga Amy (Amy Adams) se empeña en motivarlo para que salga adelante. Un buen día caminando por la calle descubre un nuevo sistema operativo, el cual ofrece “escucharte, entenderte y conocerte”, oferta a la cual no puede resistirse y lo compra. Al instalarlo decide que online casino la voz de su sistema operativo sea una mujer (nada menos que la voz de Scarlett Johansson), con quien de inmediato se siente identificado. Tal y como le prometieron, se siente escuchado y tomado en cuenta, lo cual le parece poco menos que fascinante. El sistema operativo decide llamarse Samantha, y tiene todas las cualidades que Theodore busca en una compañera, y en muy poco tiempo de convivir con su sistema operativo día y noche, Theodore termina por enamorarse de “ella”. Pero es realmente amor lo que siente o es simplemente está aprendiendo a amarse a si mismo? Y realmente el sistema operativo toma conciencia o simplemente dice lo que el usuario necesita escuchar?
El director Spike Jonze juega con esta premisa y la exprime muy inteligentemente, navegando entre el drama y el humor, para mostrarnos la transformación de Theodore de ser una persona completamente encerrada en si mismo hasta salir de ese caparazón ayudado por Samantha. Así Theodore y Samantha intercambian puntos de vista acerca de la relación de pareja y prácticamente viven una relación sentimental. Nos damos cuenta que no son los únicos en esa situación, pues la misma Amy comienza una “relación” con otro sistema operativo (con el cual por cierto se “ve” a escondidas, pues el dueño es otra persona), mostrándonos que esta característica de enamorarse de una computadora es aceptada por la sociedad en la que viven, sin embargo el factor común en ellos es un vacío existencial que no han sido capaces de llenar por si mismos, llegando a depender de su computadora para hacer su vida mas agradable (eso no sucede actualmente, verdad?). Sólo hay que ver la escena en donde Samanta queda fuera de línea momentáneamente y Theodore prácticamente corre desesperado por la calle mientras intenta comunicarse con ella.
Una cinta agradable y diferente, que me deja claro que con todo el avance tecnológico que se tiene y se tendrá, nunca nos proporcionarán las respuestas ni las necesidades más importantes, esas las obtendremos de nosotros mismos.

