Lo que hizo Stieg Larsson por la novela policíaca con la saga de Millenium lo hace por el género de terror, específicamente del mundo zombie, el debutante español Carlos Sisi con su novela Los Caminantes. La diferencia con el sueco es que éste último sigue vivito y coleando, por lo que podemos esperar más libros suyos, ya sean de zombies o no.
La primera parte de esta saga, titulada simplemente “Los Caminantes”, no fue escrita pensándola como tal, pero al ver el éxito que tuvo decidieron continuar con las aventuras de los sobrevivientes a la pandemia zombie durante dos entregas más. Lo interesante de éste libro es que no se pierde tiempo presentando a los personajes en su vida diaria, ni describiendo la vida en la región, sino que directamente pasamos a la acción, y en el camino vamos conociendo a los protagonistas, cual si fuéramos corriendo junto con ellos, y formando parte de su grupo de supervivientes.
Cómo comienza la pandemia? Poco importa. Lo importante es que hay zombies por todos lados, pero no estamos hablando del típico zombie que camina lento y sin parar, éstos se mueven extremadamente rápido una vez que se les da oportunidad de reaccionar. Si a esto le añadimos el factor adicional de uno de los mejores villanos que me he encontrado en una historia la cosa se pone mejor. El Padre Isidro, un sacerdote que ha enloquecido encerrado en su Iglesia durante la epidemia, contrae el virus que convierte en zombie a las personas, y sin embargo él sigue vivo y completamente consciente, por lo que interpreta éste “milagro” como un mensaje divino y a los zombies, entre quienes puede moverse libremente, como instrumentos de castigo para la Humanidad pecadora. En ese momento decide convertirse en líder de los muertos vivientes y juzgar a los sobrevivientes, que se han atrincherado en una ciudad deportiva.
Así como conocemos al temible Padre Isidro, vamos introduciéndonos en la vida dentro de la comunidad de sobrevivientes, no sin antes pasar por las aventuras y peligros que tuvieron que pasar algunos de ellos para llegar hasta ahí. De ésta manera nombres como Susana, Juan Aranda, Moses, José, Dozer, Isabel y otros tantos se convierten en personajes con los que uno realmente se identifica, y se termina sufriendo junto con ellos con cada uno de los peligros a los que se exponen mientras el Padre Isidro y sus zombies tratan de atraparlos. Sus acciones y reacciones son completamente creíbles, no hay ningún super héroe entre ellos, solamente gente normal en una situación extraordinaria, que es por ello que uno termina empatizando tanto con el grupo.
La primera parte trata precisamente acerca de los primeros días de la epidemia y de cómo aquellos que no están infectados se esconden y trata cada uno por su lado de encontrar a más personas en su misma condición, hasta llegar a la comunidad de Carranque, Málaga, lugar completamente real y en donde el escritor reside actualmente. Entonces comienzan a organizarse y a tratar de vivir una vida lo más normal posible, moviéndose por el sistema de alcantarillado para salir a buscar alimentos y tratando de buscar una solución al problema de los zombies, ayudados primeramente por el doctor Rodriguez, integrante de la misma comunidad.
Sin descubrir demasiado la trama, diré que las siguientes entregas, llamadas “Los Caminantes: Necrópolis” y “Los Caminantes: Hades Nébula”, continúan con las aventuras del grupo de supervivientes, añadiéndose personajes, tanto amigos como villanos (éstos últimos no necesariamente muertos vivientes), quienes encuentran una manera de salir a buscar tanto una cura para la epidemia como a grupos de sobrevivientes más grandes con quienes apoyarse, encontrándose en el proceso con muchos peligros más. Tal como la primera parte, los libros siguientes no dan tregua y desde el momento en que uno comienza a leer es imposible detenerse.
Algo interesante en esta historia es que ninguno de los protagonistas está a salvo, personajes aparecen y desaparecen sin reparo, lo que le da un toque de emoción adicional, pues en cualquier momento el personaje menos esperado puede morir a manos de los muertos vivientes, e incluso convertirse en uno de ellos.
Terminen pues lo que sea que estén leyendo actualmente y adéntrense de inmediato en este increíble y emocionante mundo de zombies creado por Carlos Sisi, a quien agradezco este triple viaje por una España poblada de muertos vivientes, por un odiado sacerdote y por ese grupo de sobrevivientes en busca de salir de esa pesadilla.
