Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, dos de los consentidos en el festival de Cannes, nos traen una nueva historia de la mano de esa maravilla de la naturaleza nacida en Francia llamada Marion Cotillard. Esta vez para darle un vistazo a esa Europa (aunque pudiera aplicarse a un sector mucho mas amplio) sumida en el desempleo y rodeada de empresarios que no saben administrar y buscan la solución mas fácil a sus problemas.

Sandra (Marion Cotillard) acaba de salir de un episodio de depresión que la tuvo ausente de su trabajo por un tiempo, cuando recibe la noticia de que será despedida de la empresa para que sus compañeros puedan recibir un bono económico (lo cual no ayuda mucho a recuperarse de una depresión). Lo que viene a continuación será un fin de semana (los dos días y una noche del título) dedicados a visitar a sus dieciséis compañeros con el fin de convencerlos de renunciar a su bono para que ella pueda conservar su empleo, pues la decisión será votada por ellos mismos el siguiente Lunes.
Quién es el malo de la historia? Los que prefieren un ingreso adicional a costa del empleo de un compañero? Quien desea que ese bono (finalmente ganado a base de trabajo) se pierda para mantener su ingreso? Quienes no supieron administrar la empresa y dejan en manos de los trabajadores quién será el sacrificado (excepto ellos claro está)? Todo esto pasa por la cabeza mientras vemos la cinta.

La película gira y cae sobre los hombros de una maravillosa Marion Cotillard en el papel de una Sandra que pasa del pesimismo al optimismo…y de regreso. Expresando su temor a quedarse sin empleo y su pena al sentirse como una mendiga y ladrona con cada uno de los compañeros a los que visita, y sobre todo ese miedo de sentirse prescindible. Esos momentos en los que se le quiebra la voz al hablar con ellos son impagables.
Triunfará la solidaridad con nuestros semejantes? Al final lo que los hermanos Dardenne nos dejan claro es que hay que luchar y esforzarse por lo que queremos y ver la vida desde la mejor perspectiva posible.