“El Hombre tiene dos formas de ir por la vida: la forma de la naturaleza, y la forma de la gracia, tiene que elegir cual de las dos seguir. La gracia no intenta complacerse a si misma, acepta que la echen a un lado, olvidada, rechazada. Acepta insultos y heridas. La naturaleza solamente intenta complacerse, mientras agota a los demás. Trata a los demás con prepotencia. Tiene sus propias formas. Encuentra razones para ser infeliz, con todo el mundo brillando a su alrededor, y el amor sonríe a través de todas las cosas. Nos enseñaron que nadie que amara la forma de la gracia tiene un final feliz…”
De esta manera comienza ”El Arbol de la Vida” (The Tree of Life, 2011), la mas reciente película de Terrence Malick, y partiendo de esas primeras palabras somos testigos de la vida de una familia en los años 50. De antemano somos partícipes de la noticia de un suceso trágico, el cual es la muerte de uno de los hijos (no es spolier, asi comienza) y el dolor con el que vive su hermano Jack (interpretado por Sean Penn) ya en la actualidad, mientras damos un repaso por su niñez, e incluso a la creación del Universo mismo.
Prácticamente todos los actores están perfectos, sobresaliendo Brad Pitt, que cada vez demuestra ser un mejor actor, interpretando al padre de la familia, un hombre estricto y severo (con destellos de ternura), quien quiere preparar a sus hijos para sobresalir en un mundo hostil. Asi mismo tenemos a Jessica Chastain, quien interpreta a la contraparte, una madre bondadosa y llena de amor y protección para con sus hijos. La actuación de Sean Penn parece limitarse a poner cara de perdido durante prácticamente todas las escenas en las que interviene (incluso él mismo se mostró molesto por la edición que se le hizo a su personaje), sin embargo es simplemente lo que se necesitaba para contar esta historia de amor, de culpa, de pérdida y finalmente de redención.
Ayudado por la excelente fotografía de Emmanuel Lubezki y la música de Alexandre Desplat, podemos apreciar una obra de arte en cada escena que Terrence Malick nos regala. Las intervenciones de los niños en su infancia son prácticamente espontáneas y eso nos hace adentrarnos y ser parte de lo que estamos viendo. Casi se puede respirar el aire que corre por el jardín. Es como si la naturaleza misma fuera un protagonista más de la historia, de que otra manera podemos ver a una mariposa posarse sobre la madre en el jardín? O ver las reacciones de unos bebés ante el descubrimiento del universo que existe en su propia casa? Malick se tuvo que armar de mucha paciencia, y de mucha suerte, para obtener esas tomas realmente mágicas…poéticas.
Pero ojo, no esperen una historia contada de manera tradicional. Prepárense para dejarse llevar por las imágenes y la forma de contar historias de Terrence Malick. Desde mi punto de vista es como ver una pintura abstracta o un poema que encuentras completamente fascinante…aunque no termines de entender del todo, y que puede haber tantas interpretaciones como personas que la estén viendo. Es una obra de arte? Es una soberana tomada de pelo? Puede ser ambas cosas, aunque yo la verdad, después de debatirlo por un buen rato me quedo con la primera opción…esto es arte en su máxima expresión.
Atrévanse a verla y ténganle paciencia…al final serán recompensados.
Yo le doy 5 de 5