Allá por 1996 se estrenaba el “Dia de la Independencia”, todo un espectáculo que asombraba por sus efectos especiales y la presencia de un Will Smith que apenas estaba despegando en su carrera cinematográfica. Era absurda sin duda, pero en retribución por las concesiones otorgadas por el público recibimos un buen rato de entretenimiento. Que el presidente de los USA tiene poderes telekinéticos y es además piloto de primera clase? Bueno, pues la llegada de los extraterrestres a la Tierra impresionaba. Que un científico cualquiera hace un contador que predijo sin un segundo de diferencia el momento del ataque? Pues ese mismo ataque cortaba la respiración. Casi se arruina con el discurso patriotero al final, pero lo dejamos pasar. Pero hay un momento en que hay que decir “ya basta” cuando nos piden tantas concesiones.

La cuestión es que hoy, 20 años después, Roland Emmerich retoma la historia partiendo básicamente de los mismos ingredientes y nos trae “Dia de la Independencia: Contraataque”, que nos deja claro que el conjunto de Jessie T. Usher, Maika Monroe y Liam Hemsworth no superan ni siquiera en conjunto a lo que hizo Will Smith en su momento (y miren que no era material de Oscar). Vamos, ni siquiera son personajes agradables, plantean un conflicto personal entre ellos que realmente a nadie le interesa. Parece ser que uno de ellos ocasionó que el avión del otro se estrellara y casi muriera…vaya, problemas típicos de jóvenes. El primero personifica al hijo del personaje de Will Smith, la segunda está ahí porque es la hija del expresidente telekinético (y no, no tiene poderes mentales aunque si maneja aviones), y el tercero porque supongo que lo recomendó Thor el Dios del Trueno.
Pero de qué trata? Pues los extraterrestres de la primera parte tenían muchos amigos, quienes llegan en una nave gigantesca de 5,000 Km de diámetro que nadie vio venir, pero que en un momento dado aterriza en la Tierra. No soy físico, pero un objeto de ese tamaño no afectaría incluso la órbita del planeta y prácticamente lo destruiría apenas al entrar en ella? Aquí es en donde tenemos la escena más impactante de la película, pero apuestan tanto a la saturación de ruido y cosas volando que uno no tiene claro qué es lo que está sucediendo. Esta escena está por debajo de las dos de la primera parte mencionadas arriba. Ah, y hay que felicitar al piloto extraterrestre, pues con ese tamaño de nave logra estacionarse justo a un lado de la Casa Blanca (el otro extremo debió de estar por Suecia mas o menos).
El caso es que estos extraterrestres quieren venganza, y aunque la humanidad se ha unido desde el ataque anterior y ha desarrollado ejército y tecnología en conjunto, no se encuentra a la altura de los visitantes. A final de cuentas parece ser que después de 20 años de desarrollar tecnología de punta la solución siempre será “agarra un avión y estréllate en ese punto!”. Lo demás solo es un intento de escenas que intentan ser dramáticas y otras graciosas, sin lograr en ningún caso el objetivo.
Fuera del grupo de jóvenes mencionado anteriormente volvemos a tener a gran parte del reparto original obviamente repitiendo sus papeles: Bill Pullman como el ahora expresidente telekinético, Brent Spiner como el científico que tiene todos los secretos para vencer a los extraterrestres (y la habilidad de correr inmediatamente después de despertar de un coma de 20 años), Vivica A. Fox que en la película anterior era stripper y ahora administra un Hospital (bien por ella!), Judd Hirsch como cuidador de niños nato y simpático papá de Jeff Goldblum, este último quien al parecer aún sigue cargando con una fuerte dosis de incredulidad hacia su persona. Uno pensaría que después de todo lo que descubrió en la invasión anterior se le daría mayor crédito, pero no es así (si a mí me dice algo Jeff Goldblum le creo sin dudar). Aparece también sin explicación alguna la talentosa Charlotte Gainsbourg en un papel que pudo haber hecho cualquiera o incluso pudo no haber existido. Mi mejor teoría es que la mujer perdió una apuesta. Y no puedo dejar fuera a Umbutu, el mercenario africano que al ver que las armas sofisticadas no funcionan recurre a un par de machetes para exterminar a los malvados extraterrestres. Así las cosas.

Y así se va la película pasando de un sin sentido al siguiente, con un discurso patriotero estadounidense permanente y con toda la humanidad levantando antenas caseras en el justo momento en que la presidenta de los USA envía un mensaje de unión y de olvidar diferencias a todo el mundo (que no estaban ya todos unidos desde el ataque anterior?). Roland Emmerich y su ejército de once guionistas nos tratan de distraer con explosiones, pero terminan aburriendo y causando pena ajena.
Una pérdida de tiempo.
