Mientras en México nos reímos de las “ocurrencias” del Cochiloco, mandamos a competir por un Oscar a “joyitas” como ‘Miss Bala’ y se le aplaude a Michel Franco por retratar con crudeza innecesaria el drama de una chica abusada en ‘Después de Lucia’ (que por cierto ya mandamos a competir a los Oscares también), en Francia prefieren tomar las cosas con un poco mas de respeto, tanto hacia el público y como hacia la misma sociedad que representan, y de un tiempo hacia acá han producido cintas que llegan directamente al corazón, buscando historias que si bien pueden llegar a ser en ocasiones fuertes, tienen en común que dejan abierta una puerta para ver que hay algo más que miseria en el horizonte.

Y en ese tenor tenemos “Amigos” (Intouchables), la sensación del cine francés y en general de todos los lugares en donde se ha presentado. La pregunta ahora es: es tan buena como las expectativas la ponen? Mmmmm…no, pero eso es culpa mía por esperar el Santo Grial del mundo cinematográfico después de tanta alabanza. Admito lleno de pena que mis expectativas eran demasiado altas.
Pero ya hablando mas en serio, estamos ante una muy buena película, en donde la clave para lograr la empatía general del público y que nos sumerjamos en la historia es la química perfecta entre sus dos protagonistas, sensacionales François Cluzet y Omar Sy, interpretando a dos minusválidos: uno en el plano físico y otro en el social. El destino se encarga de cruzar sus caminos y a partir de ahí surge una amistad hasta entonces improbable, de la que ambos tomarán fuerzas para salir adelante de los obstáculos que la vida les ha puesto.
Suena cursi y trillado? Si, y además le adelanto que está llena de clichés: millonario tetrapléjico, cuidado por un inmigrante negro llegado de un barrio conflictivo, diferencia de clases, racismo, discapacidad física y podemos seguir. Sin embargo el cielo se abre y sus directores y guionistas, Eric Toledano y Olivier Nakache, le inyectan un ingrediente inesperado: humor, generalmente humor negro, y con esto de la mano despedazan cada uno de los clichés mencionados (y no mencionados) anteriormente, y aunque juegan con temas que fácilmente pueden llevar a la lágrima fácil, ellos lo evitan y nos entretejen una historia llena de optimismo y que aunque tiene sus momentos dramáticos no se sirve de éstos para chantajearnos y dejar soltar lágrimas gratuitamente. Y es que más allá de los temas que rodean la historia, nunca se pierde el objetivo: la amistad que nace entre ellos, y ese es el centro de la historia.

Philippe (Cluzet) y Driss (Sy) se complementarán y mezclarán en un mismo mundo a Vivaldi y Earth, Wind & Fire; a la elegancia y buena dicción con la despreocupación y lenguaje de la vida callejera. En apariencia tan distintos y en realidad tan parecidos entre sí. Juntos verán que la vida va más allá de lo que podemos ver frente a nuestros ojos y que también está llena de segundas, terceras y cuartas oportunidades.
No sé si hubiera sido conveniente darle más peso a personajes
secundarios, por ejemplo al personaje de la guapa asistente de Philippe, y con quien Driss coquetea constantemente (Audrey Fleurot, por si alguien tiene la duda). De pronto el personaje desaparece, al igual que el resto. Si bien la historia es de Phillipe y Driss, creo que los secundarios se diluyen demasiado….pero a fin de cuentas es una falla menor, tampoco nos vamos a amargar la existencia por eso.

Si no la ha visto aún le recomiendo que vaya al cine (todavía la puede encontrar en cartelera después de muchísimas semanas) o búsquela en video. Además, en vista de que medio mundo ya la vio, corre el riesgo de quedarse sin participar en las conversaciones en donde se hable de esta película. No se deje llevar por el miedo de toparse con una cinta sentimental, no lo es, así que dele una oportunidad, no se va a arrepentir.