Dejé pasar un par de días después de ver “La La Land” y aún no la saco de mi cabeza. Confieso que no soy un fan de las películas musicales, de hecho las evito todo lo que puedo, pero en esta ocasión me atrapó desde su primer tráiler y desde su gran inicio con “Another Day of Sun” en medio de un congestionamiento de tráfico. Normalmente cuando uno llega con altas expectativas a una sala de cine corre el riesgo de que éstas no se cumplan, sin embargo en este caso todo lo bueno que se ha dicho de la película se quedó corto con lo que vi. Estamos ante una cinta estupenda en muchos sentidos, toda una experiencia para disfrutar en una sala de cine.

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La historia se centra en Mia, una aspirante a actriz que trabaja en una cafetería dentro de los estudios de cine en Hollywood, y de Sebastian, cuyo sueño es abrir un club de jazz en donde pueda tocar sus canciones. El camino de ambos se cruza y pasa por las situaciones ya vistas muchas veces: rechazo inicial, amistad, amor, peleas…y muchas canciones claro está. LA cuestión es que su director Damien Chazelle recrea la época dorada del cine de mediados del siglo pasado y la mezcla con la época actual. En mas de una ocasión pareciera que estamos viendo un musical antiguo y nos vemos sorprendidos con la integración de elementos actuales, que nos recuerda que la historia está centrada en la actualidad.

Algo muy interesante es que las numerosas escenas musicales no se sienten forzadas. Los personajes en un momento dado no pueden expresar simplemente con palabras lo que sienten y tanto la canción como el baile se sienten necesarios y refuerzan el sentimiento que debe tener la escena. Si un servidor no tuviera dos pies izquierdos habría salido del cine bailando.

Otro factor muy importante es la química y el carisma de sus protagonistas, enormes ambos. Ryan Gosling y Emma Stone llenan la pantalla y provocan simpatía por ellos desde su primera escena juntos, su baile al cantar “A Lovely Night”, Mia cantándole a aquellos tontos que sueñan con “Audition”, hasta llegar a ese tremendo final que le estrujará el corazón al mas frío de la sala. Pero no es hasta el final que uno se emociona, pues ya desde su potente inicio la película no decae en ningún momento, sino que por el contrario, va aumentando su nivel hasta cerrar con broche de oro. Uno ve el final deseando que hubiera tardado mas en llegar.

Es una cinta acerca de no renunciar a los sueños, de encontrar a quien te ayude a llegar a ellos, aunque planteado la pregunta ¿qué pasa si los sueños de uno chocan con lo que desea el otro? Mia y Sebastian parecen destinados a estar juntos, sin embargo quizá no deba ser así al fin y al cabo.

En resumen, “La La Land” merece todos y cada uno de los reconocimientos que ha recibido y seguirá recibiendo. Es una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. No se la pierda.

 

 

Por se57r4d4

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