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¡La temporada de oraciones a “San Taquilla” ha llegado!

Estamos en medio de la temporada de estrenos de verano de Hollywood, y los pronósticos para determinar qué película se alzará como el rey de la taquilla de este año no se hacen esperar. Grandes títulos hacen su debut en la pantalla grande luchando por obtener la preferencia de los cinéfilos alrededor del mundo (Thor, Capitán América, The Green Hornet), y otras franquicias ya establecidas regresan para engrosar aún más sus ya de por sí abultadas ganancias (Piratas del Caribe, Fast Five, Transformers, X-Men). Todas estas películas tienen algo en común: una millonaria apuesta en dólares por parte de los estudios que las producen.

Dicen los que saben, que para ganar en serio hay que arriesgar en serio, y puede que tengan razón. Si estás en Las Vegas apostando a las maquinitas, tus ganancias se duplican o triplican dependiendo de si le pones 1, 2 o 3 “quoras” (como le dicen mis parientes pochos a las monedas de 25 centavos) cada vez que jalas la palanquita y te salen los 3 diamantes. Pero esto no aplica en Hollywood, donde “más grande” o “más caro” no siempre es sinónimo de “más ganancias”.

Hay notables ejemplos de películas cuyo costo de producción es relativamente pequeño comparado con las grandes sumas de dinero que obtuvieron: ¿Qué pasó ayer? (The Hangover) le costó a Warner Brothers en el 2009 la “ridícula” suma de 35 millones de dólares en su realización, y resultó un inesperado éxito de taquilla al recaudar cerca de 467 millones de dólares, casi 13 veces más de lo invertido. Antes, en el 2004 Mel Gibson puso de su bolsa 30 millones de dólares para producir La Pasión de Cristo (The Passion of the Christ), una apuesta que le redituó más de 600 millones de billetes verdes alrededor del mundo, es decir, 20 veces más de lo que invirtió.

Pero éste tipo de austeridad no aplica a las grandes producciones de verano. Aquí se gastan cantidades exorbitantes de dinero con la esperanza de obtener cantidades aún más exorbitantes en ganancias, o de al menos recuperar los costos de producción y no incurrir en pérdidas. Los estudios apuestan su dinero de varias maneras, y a veces ganan o pierden. He aquí algunos ejemplos:

Apuesta a una adaptación exitosa:

Éxitos: Harry Potter y El Señor de los Anillos fueron obras literarias que ya gozaban de gran popularidad y culto antes de que fueran adaptadas a la pantalla grande. Harry ha conseguido 6.3 billones de dólares en el mundo (en 7 películas), y Frodo 2.9 billones (en 3 filmes).
Fracasos: El éxito de Julio Verne, Around the World in 80 Days no fué muy bien recibido por los cinéfilos en el 2004, y perdió casi 70 millones de dólares.
Apuesta por un protagonista:

Éxitos: casi cualquier filme donde aparezcan Johnny Deep o Will Smith tiene el éxito asegurado en taquilla. Las películas del intérprete de Jack Sparrow han recaudado más de 6 billones de dólares alrededor del mundo, y el buen Will ha conseguido que 14 de sus filmes de ciencia ficción hayan superado los 100 millones de dólares en taquilla.
Fracasos: En 1963 la película Cleopatra protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton casi hizo quebrar a la 20th Century Fox que invirtió alrededor de 44 millones de dólares (equivalentes a unos 320 millones de dólares actuales) y recuperó apenas la mitad de ese dinero. En el 2000 John Travolta encabezó la desastrosa Battlefield Earth, que no solo perdió 73 millones de dólares, sino que es considerada una de las peores películas de la historia. Moraleja: una gran estrella no te asegura un gran éxito.
Apuesta a la innovación tecnológica

Éxitos: El ejemplo de innovación más exitoso se dio con el Avatar de James Cameron en 2009, donde se gastaron 300 millones de dólares de producción, pero se embolsaron casi 2.7 billones en taquilla mundial. Antes que Cameron, Steven Spilberg y su Jurassic Park demostraron en 1993 que gastar 63 millones de dólares en avances tecnológicos de vanguardia, te puede recompensar con más de 900 millones de dólares de ganancias.
Fracasos: aunque visualmente resultó espectacular, Final Fantasy: The Spirits Within requirió una apuesta de Square Pictures por 135 millones de dólares. El híper-realismo de sus personajes computarizados solo pudo recuperar 85 millones, convirtiéndola en el gran fracaso del 2001.
Apuesta a temas históricos bien conocidos

Éxitos: A pesar de que todo el mundo sabía el desenlace del Titanic, eso no fue impedimento para que la adaptación de 1997 realizada por James Cameron ostentara por 12 años la corona del filme más exitoso de la historia al recaudar 1.8 billones de dólares. El gusto le duró sólo hasta que llegó Avatar a desbancarlo, sin embargo pronto vendrá en el 2012 el reestreno de esta cinta en 3D y veremos si recupera su trono.
Fracasos: No todos los hechos históricos son del agrado del público. En el 2004 Imagine Entertainment quiso recrear la batalla de El Álamo en los cines, reuniendo a Dennnis Quaid y Billy Bob Thornton para que lucharan contra Santa Anna en Texas, y para ello gastó 145 millones de billetes verdes. El resultado: pérdidas netas de 120 millones de dólares y el honor de ser la segunda película más perdedora en la historia, sólo detrás de La Pirata (Cutthroat Island) de Geena Davis realizada en 1995.
Apuesta por los comics

Éxitos: A pesar de que las películas de súper héroes han hecho presencia en la pantalla desde tiempos muy lejanos (Superman, Dick Tracy, The Phantom, etc) fue hasta el año 2000 en que este tipo de películas se convirtieron en un enorme negocio. El máximo ganador hasta el momento es The Dark Knight (2008) que no solamente es el film de súper héroes más taquillero de la historia (más de un billón de dólares), sino que también ha sido el más aplaudido por la crítica y el más nominado a los premios Oscar.
Fracasos: Pero no todos los súper héroes salen bien librados en la pantalla grande. Catwoman en el 2004 perdió casi 60 millones de dólares y acumuló críticas desfavorables por doquier. Uno de los últimos ejemplos de desastres financieros fue la adaptación de Jonah Hex en 2010, a la que ni el atractivo de Megan Fox pudo salvar y perdió alrededor de 37 millones de dólares.
A veces se pierde, a veces se gana. Lo que sí es

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un hecho es que cada año, al acercarse el verano, los productores y directores se truenan los dedos para que sus millonarias inversiones no se conviertan en un mal negocio.

Twitter:@jadominguezg

Por se57r4d4

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