No esperaba mucho del paso de las aventuras de Mr. Peabody y Sherman a la pantalla grande. Ya desde que eran incluidas como extras en los dibujos animados de Rocky y Bullwinkle (otras caricaturas intrascendentes para mi) no llamaban mucho la atención las enseñanzas de historia entre un niño y el perro que hace las veces de su padre (cuando digo “perro” es en sentido literal).

Sin embargo después de verla, descubro con agrado una muy simpática película, en donde de paso hace que los niños se interesen por algunos pasajes de la historia como son por ejemplo la batalla del caballo de Troya, el antiguo Egipto, Leonardo DaVinci, entre otros, al mismo tiempo que se tratan temas como bullying, adopción y las relaciones padre/hijo…todo de manera muy ligera y agradable.
Para quien no sepa, o finja no recordar, Mr. Peabody es considerado un genio (inventor entre otras cosas de la mismísima Zumba), al grado de que un tribunal le permite adoptar a un niño, que resulta ser Sherman obviamente. Entre los múltiples inventos de Mr. Peabody está una máquina del tiempo, con la cual le da clases de historia presenciales a Sherman, bajo la promesa de no contar a nadie acerca de esto y asegurándose de cumplir con las reglas de viajes en el tiempo (los cuales no explicaré aquí). Sin embargo para buscar la amistad de Penny, una compañera que lo molesta en la escuela debido a su condición de ser adoptado por un perro, Sherman le muestra la máquina del tiempo, creando sin querer un hoyo en el tiempo y teniendo que ser auxiliados por Mr. Peabody para solucionar este problema.
La animación es bastante buena, y como comentaba anteriormente, toca temas interesantes, siendo divertida tanto para niños como para adultos. No alcanza el nivel de ‘Lego’, pero resulta una muy entretenida opción.