Estuve sacándole la vuelta mucho tiempo a esta película, hasta que finalmente me decidí a verla y lamento no haberlo hecho antes. Básicamente mi rechazo hacia las artes marciales mixtas influyó en eso, sin embargo descubrí una excelente cinta que utiliza esta, llamémosle “disciplina”, como un telón de fondo para contarnos una historia acerca de los problemas entre padres e hijos y entre hermanos, de los rencores guardados por mucho tiempo, del perdón que no siempre llega y de lo difícil que puede ser rendirse ante tanto odio almacenado.
Tom Hardy es Tommy, quien se convierte literalmente en un animal herido que deja salir su odio a través de las peleas, su hermano Brendan (Joel Edgerton) trata de dejar las luchas atrás para dedicarse a su familia, sin embargo las deudas lo empujan de regreso a éstas al presentarse la oportunidad de competir en un importante torneo. Ambos tienen en común el odio hacia su padre (un impresionante Nick Nolte), actualmente en rehabilitación por alcoholismo y quien busca el perdón de sus hijos a toda costa, aunque quizá sea tarde para ello.
Así entre peleas, que no son tan gráficas como esperaba pero si muy bien realizadas, veremos cómo estos hermanos y su padre tratan de limar sus asperezas y salir adelante cada uno con los demonios internos con quienes tienen que lidiar. Cuenta con un final realmente emocionante lleno de dramatismo. Esta película es para no perderse. Si cuentan con Netflix no tienen excusa.
